Formación profesional: una respuesta al COVID 19

El impacto de la pandemia COVID 19 en el mundo del trabajo amenaza seriamente las condiciones de trabajo y las oportunidades de empleo actuales y futuras y el acceso a la formación y la educación técnica y profesional, poniendo en peligro los medios de vida y el bienestar de millones de personas.  

Mientras que las medidas para aislar al virus se intensifican a lo largo y ancho de la región, las instituciones de formación han tenido que suspender las acciones presenciales. En la región, OIT/Cinterfor estima que entre 12 y 13 millones de personas que acuden a cursos de formación han tenido que resignar la posibilidad de continuar aumentando sus competencias para permanecer a resguardo en sus casas.  

La OIT y las recomendaciones que impulsan la formación en tiempos de crisis

Para hacer frente a los desafíos que la situación actual impone, desde OIT se han propuesto un conjunto de medidas que se sustentan en las normas internacionales del trabajo y en el diálogo social como plataforma sólida para garantizar las condiciones de trabajo decente.

En este sentido cabe recordar la Recomendación 205 sobre el empleo y el trabajo decente para la paz y la resiliencia del 2017, es un instrumento para orientar a los países en los desafíos del mundo del trabajo en situaciones de crisis. Esta Rec. plantea en su punto IV. Oportunidades de generación de empleo e ingresos: que los países miembros deberían esforzarse por ofrecer oportunidades de generación de ingresos, empleo estable y trabajo decente, en particular a través de: programas integrados de formación, empleo y mercado de trabajo. 

Asimismo, destaca en el Apartado VI. Educación y formación y orientación profesionales que en la prevención y respuesta a situaciones de crisis…. deberían asegurar que: los servicios de educación no se interrumpan o se restablezcan tan pronto como sea posible, y que todas las personas, incluidos los desplazados internos, migrantes o refugiados, tengan acceso a la educación pública, gratuita y de calidad, inclusive con el apoyo de la asistencia internacional y sin discriminación de ningún tipo; que las personas tengan acceso a programas de segunda oportunidad que respondan a las principales necesidades derivadas de la eventual interrupción de su educación o formación.

La recomendación invita a formular o adaptar los programas nacionales de enseñanza, formación, readaptación y orientación profesional que evalúen y atiendan las necesidades de competencias laborales generadas por la recuperación y la reconstrucción, en consulta con las instituciones de educación y capacitación y las organizaciones de empleadores y de trabajadores, con la participación de todos los actores, tanto públicos como privados para adaptar los programas de estudio y capacitar al personal docente y los instructores con el fin de promover; coordinar los servicios de educación, formación y readaptación profesional a nivel nacional, regional y local, incluidas la enseñanza superior, el aprendizaje, la formación profesional y la capacitación empresarial, y permitir que las mujeres y los hombres cuya educación o formación se hayan impedido o interrumpido puedan emprender o reanudar y completar su educación y formación; ampliar y adaptar los programas de formación y de readaptación profesional con el fin de atender las necesidades de todas las personas cuyo empleo se haya interrumpido, prestando especial atención a la formación y el empoderamiento económico de las poblaciones afectadas, inclusive en las zonas rurales y en la economía informal.

La capacidad de la red de IFP para una respuesta significativa

En este marco, la formación profesional está en el centro de las estrategias enfocadas en la mejora de las condiciones de vida y trabajo de nuestra gente, abriendo posibilidades para aprovechar esta ventana de oportunidad, integrando mecanismos diversos que les permitan ser cada vez más inclusivas en sus acciones, prestando especial atención a aquellos grupos poblacionales que más lo necesitan.

En estos momentos, es clave afinar los mecanismos para incrementar el acceso a las plataformas de formación virtual y a distancia. OIT/Cinterfor estimó en más de 5 millones el número de participantes en estos programas en 2018.  Ahora hace un llamado para incrementar el acceso y utilizar los mecanismos de detección y anticipación de la demanda para facilitar formación pertinente y de calidad.  La demanda por cursos asociados con aprender a distancia, manejo de plataformas de aprendizaje online, formación de formadores online y muchas otras ocupaciones de manejo de competencias digitales están teniendo un crecimiento inusual en las primeras mediciones de algunas consultoras de empleo. Del mismo modo algunas actividades en los cuidados personales están llamadas a renovarse e incorporar medidas sanitarias para una previsión en el trabajo con adultos mayores o niños. Todavía es muy temprano para tener una clara idea de los impactos y la nueva configuración que seguramente tendrá el mercado de trabajo, no obstante, es necesario alertar los dispositivos de anticipación y detección de la demanda.

Desde OIT/Cinterfor estamos planificando un conjunto de acciones para apoyar a nuestras instituciones durante esta crisis, basados en los estrechos lazos de solidaridad y compromiso que nuestra Red de Instituciones de Formación Profesional de América Latina, el Caribe, España, Cabo Verde y Portugal ha sabido construir y mantener durante tantos años de existencia. En este espacio estaremos anunciando encuentros, documentos y experiencias para continuar apoyando la formación y el desarrollo de competencias.

Materiales de referencia

  • Aprendizaje permanente es una herramienta central para apoyar a la persona durante la crisis: Aprender en tiempos de crisis. Nota informativa CEDEFOP. 2009

 

Acciones y medidas desde las IFP

 

El COVID-19 y el mundo del trabajo

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