La educación técnica tiene una larga tradición en la Argentina, una proporción significativa de los jóvenes que han cursado la educación secundaria han pasado por sus aulas, laboratorios y talleres, y muchos de sus egresados han seguido carreras universitarias. Luego de un largo período de abandono, el resurgimiento del empleo productivo y el renovado apoyo del Estado plantean hoy en día un desafío y una oportunidad a la formación técnica.