Gestión participativa, multiactoral e interinstitucional

Criterios metodológico-estratégicos

Gestión participativa, multiactoral e interinstitucional

La política de formación para el trabajo "no puede por si misma ni en solitario generar trabajo" pero puede y tiene que implementar las metodologías y estrategias para incluir y sumar a todos los actores involucrados en las dinámicas de desarrollo y, particularmente, del desarrollo local: empleadores, trabajadores, gobiernos locales, agentes y organizaciones de la sociedad civil, otras entidades de formación, organismos e instancias de financiamiento y los distintos estamentos y poblaciones al interior de la institución.

Esta inclusión o promoción de la participación es lo que conduce a que cada uno cumpla roles complementarios, acordes a sus potencialidades y a las contribuciones que pueden o deben realizar para el cumplimiento del objetivo común.

El establecimiento de coordinaciones, acuerdos y, ante todo, el diálogo social sobre formación son los mecanismos de una gestión de esta índole.

La centralidad del diálogo social es enfáticamente señalada en la Recomendación 195 que abunda en ejemplos del protagonismo que se espera de los interlocutores sociales en todas las instancias del proceso formativo y de los servicios de apoyo al empleo; convoca a "fortalecer, en los planos internacional, nacional, regional y local, así como en los planos sectorial y de la empresa, el diálogo social y la negociación colectiva respecto de la formación, como un principio básico para el desarrollo de sistemas, y para la pertinencia, la calidad y la relación costo-beneficio de los programas".

La gestión participativa, multiactoral e interinstitucional tiene que estar presente en las modalidades de impartir asistencia, en la identificación de nichos, perfiles y competencias a desarrollar pero también en los apoyos para la concreción de los proyectos ocupacionales, en el acompañamiento durante el proceso de incorporación en el mercado laboral, etc.

Si las personas ya no se forman exclusivamente en los centros de estudio, sino que lo hacen además en sus casas y en sus trabajos, entonces la responsabilidad por el fortalecimiento de la empleabilidad y el desarrollo de competencias la comparten las entidades de formación, los empresarios, los gobiernos, los propios individuos y las organizaciones en que participan y los representan.

Se revitaliza así la gestión tripartita y bipartita y se favorece, también, el surgimiento de nuevas formas de gestión especialmente a nivel territorial. Ellas no reconocen modelos únicos: así como hablamos de servicios públicos, nacionales, municipales o a cargo de entidades privadas que hacen intermediación laboral, también podemos estar hablando de acuerdos sociales o políticos para, por ejemplo, el desarrollo de modalidades de alternancia o formación dual, la co-gestión con cámaras empresariales o sindicatos de centros de formación y producción, etc. .

Una gestión participativa y multiactoral tiene mucho que aportar al enfoque sistémico. Planificar sistémicamente requiere establecer de manera precisa las articulaciones y coordinaciones; no basta con el enunciado, se necesita establecer los mecanismos, los recursos y el seguimiento a dichas coordinaciones. Actuar sistémicamente implica que todas las estrategias encaradas tengan previstas dichas articulaciones y que existan controles, tiempos y recursos para ellas.
De igual modo, juega un papel nodal en la atención a la población en situación de vulnerabilidad y pobreza, en la autogeneración de empleo a nivel individual, en la economía informal, etc.

En general, los trabajadores de la economía informal son altamente creativos para encontrar nuevos mercados para nuevos productos que son vendidos a precios accesibles a los pobres. A pesar de su limitado acceso a la educación, nutrición, salud y otras formas de capital humano, el sector informal hace una significativa contribución a la economía local. En ese sentido puede decirse que poseen habilidades autóctonas, propias, que desde la formación es necesario apuntalar y reconocer como competencias. Pero requiere de apoyos externos, multiactorales y multi-institucionales, para que esas habilidades se constituyan en un negocio rentable. La entidad de formación tiene que esforzarse en desarrollar estrategias de identificación y articulación de actores y recursos, especialmente a nivel territorial, en función de habilitar posibilidades de inserción, Puede articularse y coordinar con las autoridades locales para que sus educandos accedan a programas gubernamentales o no gubernamentales que complementen la construcción de capacidades con procesos de mejora de diseño, de calidad de los productos, de apoyo a la comercialización y acceso al pequeño crédito, de formación complementaria para administrar mejor sus recursos e incrementar el tamaño de sus mercados, abrir nuevos, etc.

También la gestión participativa y multiactoral tiene mucho que aportar para reducir la vulnerabilidad de los actores en la economía informal, generando cadenas de protección y/o de lucha contra la explotación, el abuso, los riesgos de salud y la inseguridad de la pobreza. Esto significa que el centro de formación, desde su Proyecto Institucional, puede tejer las redes para que quienes han sido formados y trabajan o se van a insertar en la economía informal puedan accede a información, tomar conciencia de cómo acceder a servicios básicos de salud, guarderías, apoyo legal, etc.

En definitiva es a través de esta modalidad de gestión que el centro formativo puede definir claramente los principales grupos de actores responsables del desarrollo nacional o territorial e interactuar con ellos para desarrollar el ciclo del itinerario formativo: identificar el posible nicho, definir el referente productivo que se traducirá en diseño curricular; negociar apoyos para el desarrollo del curso, instrumentar pasantías en actividades similares o acompañamiento de referentes o tutorial al realizar la práctica conjuntamente con la puesta en marcha del emprendimiento productivo. La interacción con las autoridades locales es central puesto que ellas están abandonando, en el actual mundo globalizado, el rol de ser por sí solas las proveedoras de la infraestructura básica y los servicios municipales, para encarar mediante la asociación pública-privada este tipo de servicios y para proveer marcos facilitadores y mejorar la capacidad privada de intervenir en procesos de desarrollo y administración y esto puede ser un yacimiento de empleos, de demandas de nuevos perfiles que los centros de formación pueden proveer.

Cualquiera que sea la modalidad organizativa que se adopte lo fundamental es establecer las alianzas que permitan aprovechar los recursos que las sociedades poseen a través de los diversos actores, con el fin de utilizarlos más eficientemente y al servicio del aprendizaje permanente y de la integración ciudadana. .

Por ello, esta modalidad de gestión es el correlato estratégico de:

  • el enfoque sistémico;
  • la doble pertinencia;
  • la gestión del conocimiento.


------------

1- Como expresa Michel Godet, la prospectiva es una reflexión para aclarar la acción presente a la luz de los futuros posibles.