OIT apoya nuevo marco legal sobre el aprendizaje en Haití

La Organización Internacional del Trabajo apoya la estrategia de implementación del nuevo marco legal sobre la Validación del Aprendizaje por la Experiencia en Haití, el cual está en su último trámite legislativo en Haití. 

En relación con lo anterior, el proyecto de formación profesional para el desarrollo rural en el sur de Haití, se comprometió a organizar dos programas pilotos de certificación profesional para agricultores y pescadores. Ello permitirá que cientos de campesinos y pescadores, que no han tenido la oportunidad de asistir a la universidad o a un centro de formación técnica, puedan tener un reconocimiento académico certificado por el Estado haitiano, a partir de una evaluación de los conocimientos que han adquirido en su trabajo diario. Además de la profesionalización de estos dos sectores, el certificado de base les permitirá abrir una formación continua a lo largo de su vida laboral.

Durante la primera semana de Octubre, con la asistencia técnica de OIT/CINTERFOR, se realizó la tercera serie de talleres de formación y de transferencia de metodologías para la implementación del VAE. En el marco de los talleres se consolidaron los dos Grupos Técnicos Sectoriales que están operando: uno sobre el perfil profesional de un pescador artesanal y el otro sobre el perfil profesional de un agente agroforestal. 

En Puerto Príncipe, la directora del INFP Sra. Maguy Durce, en una reunión con la consultora de OIT/CINTEFOR Nina Billorou y el Jefe de Proyecto Ramiro Pizarro, comprometió la constitución de un grupo de trabajo permanente de apoyo, que reúne alto funcionarios del sur de Haití y de Puerto príncipe. Este grupo de trabajo ha estado discutiendo la metodología de implementación y el plan de trabajo que permitirá a mediados del próximo año iniciará la certificación profesional de pescadores y campesinos.

Nina Billorou, destacó que: “aunque la certificación por competencias es una alternativa de profesionalización largamente extendida en la región, por primera vez se da en el marco de un programa de certificación académica reconocida por un Estado. Esta particularidad la hace interesante, ya que normalmente la validación de los aprendizajes corresponde a iniciativas de los ministerios de Educación, y las certificaciones de competencias laborales las promueven los ministerios del Trabajo”. Además –agregó- “la integración de estos dos aspectos permite vincular instituciones que normalmente trabajan en paralelo. La certificación de competencias laborales se transforma en un dispositivo para que los trabajadores puedan tener acceso un trayectoria de reconocimiento académico.”

Finalmente la consultora Billorou enfatizó, que el plan de trabajo acordado entre la OIT y el INFP es una buena estrategia de reducción de la brecha que existe entre la educación formal y el mundo productivo, ya que permite formalizar el aprendizaje que ocurre en la economía informal y abre para los trabajadores un puente de integración con el sistema de educación formal.