Panorama Laboral Temático 2. Pequeñas empresas, grandes brechas. Empleo y condiciones de trabajo en las MYPE de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe es una región con una elevada presencia de micro y pequeñas empresas (MYPE) y muy baja presencia de empresas de tamaño mediano.

Los últimos datos disponibles indican que en la región hay unas 11 millones de unidades económicas que contaban con al menos un trabajador además del empleador, una vasta mayoría de las cuales son MYPE, alrededor de 10 millones, y solo un millón son empresas medianas y grandes. Las MYPE generan 47% del empleo, es decir, ofrecen puestos de trabajo a unos 127 millones de personas en América Latina y el Caribe. Por otra parte, hay alrededor de 76 millones de trabajadores por cuenta propia, que representan 28% del empleo. Juntos, trabajadores de MYPE y trabajadores por cuenta propia representan alrededor de las tres cuartas partes del empleo. Otro 5% corresponde al trabajo doméstico. Y solo un 19% del empleo se genera en las empresas medianas y grandes.

Este predominio de MYPE y de trabajadores por cuenta propia en la estructura productiva de América Latina y el Caribe, y la falta de empresas medianas, es un freno al crecimiento de la productividad y de los empleos de calidad. Es por esta estructura por tamaño de las unidades económicas que 80% de la fuerza laboral trabaja en sectores por debajo del promedio de productividad de la región y sólo 20% de la fuerza laboral trabaja en sectores sobre el promedio de productividad, lo cual se traduce de manera directa en desigualdades en los mercados de trabajo.

El predominio de MYPE y trabajadores por cuenta propia también está asociado a brechas de trabajo decente y de respeto a los derechos laborales que son persistentes en esta región.

Los empleos en sectores de alta productividad son muy reducidos y los empleos en sectores de baja productividad –con salarios más bajos, peores condiciones laborales y menor acceso a protección social– corresponden a una proporción mayoritaria de la fuerza laboral. Esto afecta el funcionamiento de las economías en conjunto, limita la articulación productiva y refuerza la desigualdad en los ingresos. Por lo tanto, para alcanzar un desarrollo sostenible e inclusivo en la región es imperativo que las políticas de mercado de trabajo y de desarrollo productivo vayan de la mano: las primeras para reducir las brechas de trabajo decente en el sector de MYPE, las segundas para promover un ecosistema empresarial que elimine barreras al crecimiento de un segmento de empresas medianas, y ambas para reducir la informalidad y promover la formalización.


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