Políticas de certificación en América Latina

Boletín OIT/Cinterfor 152

<p>Hoy en día en los países Latinoamericanos en materia de formación profesional las políticas de certificación están adquiriendo una nueva centralidad. Cada vez parece más difícil plantear una política de formación profesional sin incluir en ella un fuerte componente de certificación. Más aún, últimamente algunas políticas de formación se organizan en torno al componente de la certificación. La diversidad de actores que están incursionando en el desarrollo de políticas de certificación a distinto nivel y escala es amplia e incluso están incursionando en el diseño de "sistemas" más o menos amplios de certificación. No menos amplia es la diversidad de motivos, objetivos y concepciones que estos actores movilizan. A veces las políticas de certificación están vinculadas a procesos de reforma de los sistemas de educación y formación; otras veces las políticas de certificación comienzan a desarrollarse a partir de la preocupación del sector público por la calidad y pertinencia de la formación que está financiando; en otros las políticas de certificación están vinculadas a procesos de reforma y modernización de las instituciones de formación profesional; en otras ocasiones el desarrollo de políticas de certificación responden a la necesidad de generar referencias para ordenar o crear una oferta formativa de calidad que permita elevar el nivel de calificación de los recursos humanos de un sector de actividad. Las políticas de certificación se presentan aquí como instrumentos para enfrentar y resolver problemas que los distintos actores se plantean. Y los criterios de éxito de las políticas y perspectivas que se asume al evaluarlas son distintos en cada caso. Por otro lado las políticas de certificación también pueden ser abordadas desde una perspectiva diferente concebir la certificación desde la perspectiva de sus efectos en términos de identidad, reconocimiento y jerarquización social. Miradas así encierran un gran desafío: hacer más o menos público el debate sobre las formas en que la sociedad define las jerarquías entre saberes, sobre las formas de su reconocimiento y legitimación y sobre los efectos que todo esto supone para las personas en términos de identidades, oportunidades y exclusiones. En segundo término presenta dos líneas de trabajo que comienzan a delinearse cada vez con mayor claridad en la región y que sirven para analizar varias de las experiencias de políticas de certificación de competencias que se están desarrollando en América Latina. Por último comenta la necesidad de participación y la confianza de los actores que utilizan las certificaciones para que haya normas legítimas; la necesidad de diversificar y ampliar sus ámbitos de validez y por último la necesidad de tiempo para que los actores se sientan cómodos con ellas. Necesitamos que se conviertan en parte de las tradiciones que estructuran nuestras sociedades. Que se conviertan en un instrumento de una sociedad más justa y democrática.</p>


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