Género, formación y trabajo

Las políticas de formación profesional y técnica, en su carácter de punto de encuentro entre el sistema productivo y quienes producen, hombres y mujeres, son una herramienta estratégica y proactiva a favor de la equidad, para el combate a la pobreza y “para aprovechar las oportunidades y mitigar los efectos nocivos de las fuerzas mundiales del cambio". OIT/Cinterfor tiene una fructífera historia en el abordaje de las interrelaciones entre formación y género lo que le permite sostener que la integración estructural de la dimensión de género en el diseño y gestión de las políticas de formación y apoyo al empleo es una cuestión de derechos, de eficiencia económica pero también un factor de innovación y mejora de la calidad y la equidad de las intervenciones.

Incorporar la perspectiva de género a la formación para el trabajo implica:

* Disponer de un instrumento de análisis y un marco conceptual de las relaciones sociales y del mundo del trabajo.

* Conceptualizar a hombres y mujeres como sujetos situados y condicionados por su género y su realidad social y económica y que tienen la capacidad de cambiar a partir de aprendizajes y estrategias individuales y colectivas.

* Revisar las prácticas institucionales e innovar en sus enfoques, contenidos, metodologías y estrategias.

Las políticas de formación profesional y técnica, en su carácter de punto de encuentro entre el sistema productivo y quienes producen, hombres y mujeres, son una herramienta estratégica y proactiva a favor de la equidad, para el combate a la pobreza y “para aprovechar las oportunidades y mitigar los efectos nocivos de las fuerzas mundiales del cambio". OIT/Cinterfor tiene una fructífera historia en el abordaje de las interrelaciones entre formación y género lo que le permite sostener que la integración estructural de la dimensión de género en el diseño y gestión de las políticas de formación y apoyo al empleo es una cuestión de derechos, de eficiencia económica pero también un factor de innovación y mejora de la calidad y la equidad de las intervenciones.

Incorporar la perspectiva de género a la formación para el trabajo implica:

* Disponer de un instrumento de análisis y un marco conceptual de las relaciones sociales y del mundo del trabajo.

* Conceptualizar a hombres y mujeres como sujetos situados y condicionados por su género y su realidad social y económica y que tienen la capacidad de cambiar a partir de aprendizajes y estrategias individuales y colectivas.

* Revisar las prácticas institucionales e innovar en sus enfoques, contenidos, metodologías y estrategias.